El Gobierno margina a la patronal en su nueva reforma laboral
El Gobierno sigue dando vueltas a la reforma del mercado de trabajo sin atreverse a recoger definitivamente las demandas más exigentes de los empresarios, como una importante reducción de los costes del despido y una notable rebaja de las cotizaciones sociales.
El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, presentó ayer un nuevo documento para la discusión en las negociaciones que mantiene con la patronal y los sindicatos. Las propuestas más importantes son las siguientes:
La reforma del despido: el Gobierno no acepta la propuesta de la patronal de rebajar la indemnización por despido improcedente a veinte días por año de trabajo hasta una cuantía máxima equivalente a un año de salario. Según el tipo de contrato indefinido, la compensación para el trabajador está en 33 días por año de servicio, hasta una cuantía salarial máxima de dos años, ó 45 días, hasta una retribución total de tres años y medio de salario.
Trabajo plantea ampliar el contrato de fomento del empleo indefinido a todos los trabajadores, incluyendo a quienes tienen entre 30 y 45 años, que tengan un nuevo empleo fijo. Es verdad que, en la práctica, gran parte de este colectivo laboral ya tiene este tipo de contrato por la conversión de los empleos temporales en fijos.
Fondo de Garantía Salarial: En este punto, Trabajo plantea varias alternativas a CEOE. Como novedad, propone eximir a los empresarios de una parte de los costes que tienen por despidos colectivos, basados en causas objetivas. Es decir, por razones económicas, de producción, organizativas y tecnológicas, y sin afectar a los derechos de los trabajadores. Estos costes los abonaría el Fogasa.
El modelo austriaco: el Ejecutivo hace esta propuesta, con carácter transitorio y excepcional ,únicamente para los contratos de fomento del empleo indefinido. Relacionada con esta idea, Trabajo propone también seguir el modelo laboral austriaco en esta cuestión del despido. A lo largo de su vida laboral, el trabajador tendría una cuenta personal financiada por las empresas, como parte del salario bruto. El beneficiario podría utilizar esta bolsa en caso de despido o, si no hay tal, como cuantía adicional a la pensión al final de su vida laboral. El Gobierno entiende que este modelo facilitaría también la movilidad laboral, pero, tal vez, la patronal teme que, detrás de esta propuesta, se esconda un coste laboral periódico y adicional a los ya existentes.
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